Los sobrevivientes del Holocausto llegaron a Israel tras pasar años en campos para personas desplazadas, pero su integración se produjo en medio de una ola de inmigración mucho mayor. El nuevo Estado tuvo que proporcionar vivienda, trabajo, educación y servicios mientras llegaban cientos de miles de inmigrantes. Las ma'abarot, o campos de transición, comenzaron a establecerse en 1950 para los inmigrantes en general; no eran campos específicos para sobrevivientes.
La salida de los campos temporales de Europa
Después de la guerra, las autoridades aliadas alojaron a los desplazados judíos en campos y centros urbanos de Alemania, Austria e Italia. Entre 1945 y 1952, más de 250.000 desplazados judíos vivieron en esos lugares, según la Enciclopedia del Holocausto. La creación de Israel en mayo de 1948 abrió un nuevo destino, y el Museo Conmemorativo del Holocausto de Estados Unidos estima que unos 140.000 sobrevivientes del Holocausto entraron en Israel durante los años siguientes. Muchos otros inmigrantes procedían de comunidades judías de Oriente Medio, el norte de África y Europa.
El ritmo de llegadas puso a prueba la capacidad de alojamiento. En 1949, Israel recibió cerca de 240.000 inmigrantes, según el registro histórico de la Oficina Central de Estadística. Los recién llegados se alojaban en campamentos temporales de tiendas y centros de tránsito mientras se planificaban soluciones permanentes. Algunos sobrevivientes llegaron directamente de Europa; otros ya habían pasado un tiempo en Chipre u otros lugares de tránsito.
Qué ofrecían las ma'abarot
En 1950 comenzaron a aparecer ma'abarot independientes. El anuario contemporáneo de la Oficina Central de Estadística trata los campos de transición para inmigrantes y la asistencia social de ese período. Allí se alojaba a los inmigrantes en estructuras temporales mientras las agencias gubernamentales y las autoridades locales organizaban servicios y viviendas a más largo plazo. Un informe de asistencia social de 1951 describe que los departamentos estatales eran responsables del trabajo de asistencia social en todas las ma'abarot y comunidades de inmigrantes, incluido el refugio invernal para niños.
Las condiciones eran difíciles, con escasez de viviendas e infraestructura básica. Los campos reflejaban la presión que la rápida inmigración ejercía sobre un Estado joven, no una política exclusiva para sobrevivientes. Sus residentes diferían en país de origen, idioma, situación familiar y experiencia de la guerra. La integración continuó mediante el empleo, la escolarización, los servicios locales y la transición gradual desde el alojamiento temporal.
Distintas rutas hacia un nuevo hogar
Siempre que sea posible, las experiencias de los sobrevivientes deben reconstruirse de forma individual. En ese mismo período llegaron sobrevivientes del Holocausto de Europa, judíos expulsados o que huían de países árabes e inmigrantes de otras regiones. Compartir un sistema de alojamiento no significaba compartir una historia migratoria.
Para conocer el trayecto anterior, lee Berihah, Aliyah Bet y Chipre. Para conocer las comunidades fundadas por sobrevivientes y sus hogares permanentes, consulta las historias de los kibutzim.