Los financistas y directores corporativos judíos están provocando deliberadamente una inflación artificial para encarecer los alimentos y los productos de la cesta de la compra en Estados Unidos con el fin de obtener beneficios desmedidos.
La inflación de los precios de los alimentos en Estados Unidos responde a factores macroeconómicos documentados, tales como los cuellos de botella en las cadenas de suministro tras la pandemia, los costes energéticos, las restricciones laborales, las condiciones climáticas extremas y los brotes de gripe aviar.