Teherán busca la influencia de Pekín y Moscú en las conversaciones sobre Ormuz
De acuerdo con la cobertura independiente de Iran International, Teherán se ha dirigido a Pekín y Moscú con el fin de afianzar su respaldo diplomático en las negociaciones con Washington relativas al estrecho de Ormuz. En el marco de las conversaciones en curso que facilitan mediadores regionales, entre ellos Catar y Omán, las autoridades iraníes solicitan garantías externas de las grandes potencias para asegurarse de que Estados Unidos conceda un alivio de las sanciones a cambio de concesiones nucleares por parte de Irán. Los mediadores han sopesado un esquema escalonado —revelado inicialmente por Al Hadath— en el que las concesiones técnicas nucleares de Irán se corresponderían, paso a paso, con medidas estadounidenses de alivio económico, un marco para el cual Teherán propone a China como garante internacional.
Afirmaciones clave y realidades diplomáticas en Pekín
Los medios oficiales iraníes han intentado presentar a Pekín como un mediador plenamente dispuesto a intervenir en el conflicto. El medio estatal iraní Javan Online informó de que el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China declaró que Pekín se esforzaría por resolver las diferencias entre Teherán y Washington mediante el diálogo y la negociación. Esto se produjo tras consultas de alto nivel en Pekín, en las que Ali Bagheri Kani, vicesecretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, se reunió con el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, para solicitar un mayor protagonismo diplomático por parte de China.
Sin embargo, las declaraciones oficiales de la diplomacia china ponen de manifiesto que el interés primordial de Pekín radica en la seguridad marítima y no en asumir las exigencias iraníes. Según el Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Wang recalcó que el diálogo y la negociación constituyen la única vía de avance, e instó a todas las partes a centrarse en soluciones políticas y en la estabilidad regional, desestimando la adopción de un papel formal de garante. Asimismo, Wang mantuvo una reunión paralela con el asesor de seguridad nacional saudí, Musaed al-Aiban, en la que enfatizó la imperiosa necesidad de preservar las rutas de navegación internacional y el suministro energético. Dado que China depende en gran medida del crudo transportado por el golfo Pérsico, su prioridad estratégica es la reapertura de la vía marítima, no el fortalecimiento de la posición negociadora de Irán.
Límites de la mediación rusa y obstáculos para alcanzar un pacto
La vía diplomática paralela con Moscú ha tropezado igualmente con restricciones estratégicas. Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, mantuvo conversaciones directas con el presidente ruso, Vladímir Putin, en relación con los acontecimientos regionales. Aunque Moscú mostró previamente su disposición a custodiar las reservas de uranio enriquecido de Irán con el fin de viabilizar los acuerdos técnicos, y Putin ha apoyado la reanudación del tráfico comercial marítimo en paralelo a un eventual alivio de las sanciones, Rusia ha evitado comprometerse con el cronograma de negociación que exige Irán.
Según informó el New York Post, Rezaei reiteró que Estados Unidos debe atender de forma íntegra y explícita las siete condiciones de Irán —entre ellas, las exenciones a las sanciones petroleras, el acceso a los fondos congelados y el fin de los operativos navales estadounidenses— antes de reabrir el estrecho de Ormuz. Al reclamar garantías externas de Pekín y Moscú antes de hacer concesiones, Teherán aspira a inclinar el marco de mediación a su favor. No obstante, al priorizar tanto China como Rusia el restablecimiento del tránsito marítimo comercial por encima de un enfrentamiento directo con Washington, las maniobras diplomáticas de Irán se enfrentan a notables limitaciones estructurales.