Origen de las imágenes virales
En el otoño de 2023, publicaciones en redes sociales comenzaron a difundir un fragmento de video que supuestamente ponía al descubierto a un equipo de televisión israelí fingiendo víctimas. El video mostraba a una persona joven tendida en el pavimento, rodeada de personas con cámaras, micrófonos de pértiga y materiales cosméticos, con lo que parecía ser tinte rojo o sangre falsa junto al sujeto. Los textos que lo acompañaban afirmaban que la escena captaba a periodistas israelíes empleando «actores de crisis» para inventar las secuelas de impactos de cohetes lanzados contra ciudades y localidades israelíes. Sin embargo, los análisis forenses y la verificación visual demostraron con rapidez que las imágenes nada tenían que ver con coberturas informativas, respuestas a emergencias ni ofensivas con cohetes.
Organizaciones de verificación de datos, entre ellas Snopes y Reuters, confirmaron que el clip corresponde al detrás de cámaras de una producción subido originalmente a TikTok en abril de 2022 por un integrante del equipo técnico. La grabación documentaba el rodaje de un cortometraje dramático titulado «Empty Place», dirigido por el cineasta Awni Eshtaiwe. La escena en cuestión era una recreación artística para un proyecto cinematográfico guionado, filmado íntegramente en locación con actores profesionales, iluminación de escena y prótesis teatrales. La producción tuvo lugar más de dieciocho meses antes de la difusión de la publicación viral, lo que desmonta por completo la afirmación de que exhibía a una cadena de noticias israelí orquestando una transmisión fraudulenta.
La mecánica de la desinformación con «actores de crisis»
La acusación de que las víctimas civiles son «actores de crisis» es una táctica recurrente de desinformación empleada para desestimar el sufrimiento humano real y sembrar dudas sobre reportajes periodísticos contrastados. Cuando actores hostiles o propagandistas en línea intentan desviar la atención de los ataques con cohetes dirigidos contra zonas residenciales, afirmar que las heridas se elaboran con maquillaje artístico busca deslegitimar a la población afectada y manipular la opinión pública.
Según un análisis de la Liga Antidifamación (ADL), las afirmaciones falsas que aseveraban que las autoridades israelíes o periodistas internacionales contrataban actores surgieron rápidamente en plataformas como X y TikTok para cuestionar ataques confirmados. En lugar de confrontar pruebas periciales contrastables, tales teorías conspirativas descontextualizan rodajes cinematográficos ajenos, simulacros de formación médica o ejercicios artísticos para presentarlos como supuestas pruebas de un montaje.
Tal como documentó PolitiFact, atribuir erróneamente fragmentos del detrás de cámaras de una película se aprovecha del desconocimiento de la audiencia sobre los procesos habituales de una producción audiovisual. La presencia evidente de cámaras, reflectores y maquilladores —elementos naturales en un set de filmación— se manipula falsamente como si fuera una operación informativa clandestina sorprendida in fraganti. En realidad, los auténticos periodistas de televisión que cubren el impacto de cohetes acuden a la zona junto al personal de emergencia y trabajan bajo rigurosos protocolos de seguridad, en vez de dirigir puestas en escena montadas.
La realidad documentada de los ataques con cohetes
Los daños provocados por el lanzamiento de cohetes contra infraestructuras civiles israelíes están ampliamente respaldados por fuentes primarias, registros hospitalarios, autoridades municipales y corresponsales de la prensa internacional. Los servicios médicos de emergencia, como el Maguén David Adom, publican periódicamente reportes en tiempo real que detallan heridos civiles, traumatismos por metralla y destrozos estructurales tras las alertas de misiles. Corresponsales extranjeros independientes de agencias internacionales han visitado los puntos de impacto en el sur y centro de Israel, constatando de primera mano la morfología de los cráteres, la fragmentación de las detonaciones y las viviendas reducidas a escombros.
Atribuir los daños contrastados causados por cohetes a actuaciones escénicas montadas supone falsear por completo la realidad. Reutilizar rodajes artísticos inconexos para aducir que las víctimas de los cohetes eran actores de crisis constituye una falsedad deliberada, orientada a borrar traumas físicos comprobados y distorsionar el registro fáctico del impacto sobre la población civil.