El Movimiento para Combatir el Antisemitismo (CAM) denunció el 3 de noviembre que cuatro autobuses escolares judíos en Williamsburg, Brooklyn, aparecieron pintados con esvásticas, «F*ck Israel» y «Free Palestine» el 2 de noviembre de 2026. El CAM indicó que el Grupo de Trabajo sobre Delitos de Odio del NYPD se encuentra investigando el incidente y dio crédito a la cuenta local @WMSBG por las imágenes. El objetivo, según el CAM, eran niños judíos.
«Se trata de un ataque antisemita dirigido contra niños judíos», escribió el CAM.
The Jerusalem Post también reportó este acto vandálico. Las fotografías mostraban los autobuses cubiertos de consignas como «F*** Israel», «USA first» y «Free Palestine». El Distrito 90 del NYPD, el Grupo de Trabajo sobre Delitos de Odio y Williamsburg Shomrim trabajan coordinadamente para dar con los responsables. El medio local Williamsburg 365, citado por el Post, precisó que los autobuses pertenecen a las comunidades jasídicas Satmar y Klausenburg, así como a Tiferes Yisroel.
Reacción de las autoridades
El concejal municipal Lincoln Restler, citado por el Post, declaró: «Los grafitis antisemitas en los autobuses escolares de nuestra comunidad son una auténtica obscenidad» y añadió que «debe ponerse fin a una década de constante incremento de incidentes antisemitas». El asambleísta Kalman Yeger publicó en sus redes: «La consigna de internacionalizar la Muslim Arab Insurgency / Iran-backed Terror Campaign ha desembarcado en Williamsburg». Por su parte, la fiscal general Letitia James calificó el acto de «despreciable». El alcalde Zohran Mamdani afirmó que este acto de vandalismo contra autobuses escolares en South Williamsburg es «aberrante» y remarcó que «todos los neoyorquinos, y en especial nuestros niños, merecen vivir libres de semejante odio». La gobernadora Kathy Hochul señaló: «Como madre y abuela, me estremece pensar en niños que llegan al colegio y se encuentran con sus autobuses profanados con esvásticas y mensajes de odio antisemita».
Esvásticas en la ruta escolar
Los autobuses jasídicos de Williamsburg no son una sede política ni un campo de batalla; transportan a niños camino a la yeshivá. Estampar símbolos nazis y la consigna «Free Palestine» en estos vehículos representa con crudeza la confluencia señalada por el CAM: el antisemitismo clásico combinado con la hostilidad callejera hacia Israel, apuntando contra menores en su trayecto escolar. Las declaraciones recogidas por el Post demuestran que la clase política neoyorquina ha identificado sin ambages este hecho como un acto antisemita. No obstante, condenarlo no equivale a disuadirlo. Mientras no se detenga a los autores, el mensaje plasmado en esos vehículos sigue expuesto a la vista de todos: en una metrópoli de Occidente, unos niños judíos pueden ser señalados de camino a sus aulas.